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Ensayo sobre OBSERVACIONES A LA RAMA DORADA DE FRAZER

Escrito por: Pacheta | martes, agosto 23, 2016 | 17:12 |

Ensayo sobre OBSERVACIONES A LA RAMA DORADA DE FRAZER

EPISTEMOLOGÍA. ANTROPOLOGÍA SOCIAL Y CULTURAL.


La principal preocupación del autor ante el texto de Frazer reside en torno a la problemática epistemológica clásica occidental. El antropólogo escocés no discute aquello que conocemos como “objetividad de los hechos” y no se plantea las relaciones dependientes que existen entre observación y teoría. El conocer la base de la lógica científica de la explicación causa –consecuencia puede ser útil en algunas ocasiones pero no siempre. La cuestión es si es  la única forma de conocimiento posible o se debería intentar ir más allá, entender que los seres humanos somos mucho más complejos que una aparente serie de causas y consecuencias.
Este proceso de racionalización puede llevarnos a un callejón con una aparente salida que, más que aclarar y solucionar la complejidad del asunto, lo que hace es calmarnos a nosotros mismos y darnos la respuesta antes incluso de conocer la explicación. La realidad es que esto es cuestionable y ese callejón posiblemente no tenga la salida que buscamos. De alguna u otra forma, casi siempre podemos acabar encerrados en tautologías. Necesitamos un cambio de concepción que nos obliga a interpretar las cosas de otra forma para no quedarnos estancados. No debemos quedarnos en la satisfacción que produce la explicación por sí misma: “La satisfacción que se intentaba conseguir por medio de la explicación se obtiene por sí misma”. (Wittgenstein, 1992: 53. “Observaciones a la Rama Dorada”)
Las cuestiones humanas más profundas y complejas muchas veces escapan al modelo explicativo puesto que las hipótesis sobre la música, el amor, la felicidad o las creencias posiblemente no consigan más que tranquilizarnos a nosotros mismos: “Quien, por ejemplo, está intranquilo por amor obtendrá poca ayuda de una explicación hipotética” (Wittgenstein, 1992: 54 “Observaciones a la Rama Dorada”)
En la Rama Dorada, el autor nos habla de las visiones religiosas y mágicas de “los primitivos” como si fueran errores. Es decir, los analiza como una ciencia falsa. Su punto de partida es su punto de llegada, la lógica que se responde así misma.  Esto responde a una manera concreta de entender la realidad para Frazer, la cual está completamente relacionada con su forma de vida. La manera de analizar las actividades y actitudes de los “primitivos” se realiza desde un determinado juego de lenguaje. De esta manera,  aquí se da una de las dos principales tendencias metodológicas de las ciencias sociales tras su surgimiento, la de la tradición de la explicación, la cual concibe el mundo como una sucesión de acontecimientos encadenados causalmente; por tanto la producción de conocimiento tiene lugar en base a que se primero se conoce un acontecimiento y luego se da cuenta de él; el problema, es que esto no permite dar cuenta acerca del lugar que ocupan las reglas en una forma de vida diferente a la del antropólogo. Mi lenguaje y mi capacidad de conocimiento tiene que ver con mi forma de relacionarme con el mundo y las prácticas “materiales” que hago en él. Frazer no entiende que, si realmente los nativos fueran “idiotas”, en el sentido de que no comprendiesen el funcionamiento del mundo material, directamente no podrían sobrevivir.
Esta problemática de establecer una desconexión entre las prácticas de los actores sociales y los significados que de ahí subyacen se ha dado durante muchos años en la propia disciplina antropológica en donde algunos autores (destacando por ejemplo a CliffordGeertz) hacían una separación de la estructura social respecto de la cultura, entendiendo a la estructura social como la forma que toman las acciones de las relaciones sociales, concibiendo, por tanto, a la cultura exclusivamente como simbólica, es decir, construida a partir de redes de significación. En su libro “Observaciones a la Rama Dorada”, Wittgenstein nos ofrece una nueva visión en la que nos muestra que para que una práctica social  (o ritual en este sentido) siga perviviendo se necesita del refuerzo del propio grupo social (“el entorno de una manera de actuar”). Por lo tanto, esta concepción de la cultura simbólica es insuficiente ya que las situaciones simbólicas dependen del espacio social.
Pero al decir esto no debemos caer en la problemática del relativismo que crearía una imagen errónea del ser humano como radicalmente diferente según la cultura a la que pertenezca. El concepto de forma de vida no es similar al de cultura que usaron los antropólogos boasianos.
¿Qué legitimidad tiene un antropólogo a la hora de hablar de una cultura ajena a la suya sino comparte ni la misma forma de vida ni el mismo juego de lenguaje?
“Lo que más me sorprende, aparte de la semejanza, es la diferencia entre todos estos ritos (…). Auno le entran deseos de trazar líneas que pongan en contacto las partes que son comunes (…). (Wittgenstein, 1992: 78 “Observaciones a la Rama Dorada”)
“El modo de actuar humano común es el sistema de referencia por medio del cual interpretamos un lenguaje extraño”.  (WITTGESNTEIN, 2012:205.Parágrafo 206. “Investigacionesfilosóficas”)

Esta cita es importante a la hora de intentar comprender la postura de Wittgenstein para no confundirla con un relativismo extremo que nos llevaría a la incomprensión absoluta del componente humano puesto que, si todas las actitudes y comportamientos de las personas fueranabsolutamente relativos a sus propias condiciones históricas y culturales, no sería posible ni siquiera hablar de ellas con un cierto rigor. Por ello,  podemos decir que las formas de la vida tienen tanto un componente histórico como uno biológico y esto quiere decir que las investigaciones las realizamos en función de unos elementos comunes humanos (vida, relaciones sociales, muerte...).
La principal dificultad se da en la indagación sobre los medios y las bases que posibilitan la captación del sentido. En las observaciones, de alguna manera esta dificultad se especifica en la comprensión de determinados ritos. En este punto, Wittgenstein procura asentar nuevas bases de conocimiento que permiten avanzar en el enigmático mundo de los seres humanos y nos propone (en otras de sus obras) usar una serie de herramientas metodológicas para intentar atender a esta problemática como pueden ser los juegos de lenguaje o las  formas de vida.
Cada uno de nosotros pertenecemos a una forma de vida que no está ni totalmente determinada por condiciones externas anteriores a nosotros, ni es completamente arbitraria ni tampoco podemos cambiarla a nuestra voluntad.
“Ahora bien, es evidente que lo que da profundidad a esta costumbre es su conexión con el acto de quemar a un hombre”. (Wittgenstein, 1992: 79. “Observaciones a la Rama Dorada”)
“Si hablo de la naturaleza interna de una costumbre es porque me refiero a todas las circunstancias de su celebración (...)”. (Wittgenstein, 1992: 80. “Observaciones a la Rama Dorada”)
Siguiendo la problemática expuesta anteriormente, la comprensión antropológica no puede estar basada sobre la explicación causal, tanto la filosofía como el análisis su principal tarea es la descripción. En este punto Wittgenstein nos introduce el concepto de la representación perspicua como una manera adecuada de entender la filosofía: entender que todas las actividades que realizamos los seres humanos se conectan con nuestra forma de vida y que a la vez están insertas en un juego de lenguaje; por lo que nuestra labor como investigadores debe estar orientada hacia la realización de una descripción detallada y minuciosa de los fenómenos humanos donde sus prácticas estén relacionadas y conectadas con el medio ambiente concreto.
Tenemos que intentar dar cuenta de cómo la terminología empleada por los agentes sociales está intrincada por la forma de vida específica de ese grupo; el juego de lenguaje, imbricado en nuestra vida social y material, hay que ponerlo en situación Así por ejemplo tiene sentido el hecho de que los esquimales tengan una gran variedad de términos del color blanco puesto que su vida depende totalmente de ello.
“Lo profundo y lo siniestro no se comprende por sí mismo si solamente conocemos la historia delos comportamientos externos, sino que somos nosotros los que proyectamos desde una experiencia que está en nuestro interior”. (Wittgenstein, 1992: 83. “Observaciones a la Rama Dorada”)
Aquí podemos resaltar la importancia de la comprensión a base de los juegos de lenguaje y las formas de vida. No podemos entender lo profundo de un determinado rito únicamente por el mero hecho de estudiar su historia pasada; sino que tenemos que analizarlo observando las prácticas que las personas realizan en/sobre él. Siguiendo con esta línea, Wittgenstein enfatiza la importancia de la fuerza de los sujetos ya que la regularidad de sus acciones se derivan de la concrodancia social de hacer lo mismo; es decir, la posibilidad de regular la acción viene marcado por dos aspectos: uno objetivo en donde se dice cómo aplicar la regla, y otro subjetivo, el cual remite a un criterio público y compartido. Sin embargo, se deben dar unas condiciones de aplicación que es lo que permite la significación compartida de los términos por una colectividad.
Por ello, en el problema que suscita la pregunta “¿qué es lo que llamamos significado?” debemos centrarnos en el uso, es decir, en la regularidad justificada por un criterio de aplicación.
“(...)Sólo que en estos casos se suele decir: «esa costumbre es, sin duda, antiquísima». ¿Cómo sabemos esto? ¿Sólo porque se tienen testimonios históricos de tales costumbres antiguas? ¿O hay otra razón, una razón, que se obtiene desde una interpretación? (…) En este caso la profundidad estriba únicamente en el pensamiento de aquel origen. Pero dicho origen, no obstante, puede ser completamente incierto (...)” (Wittgenstein, 1992:82. “Observaciones a la Rama Dorada”)
Hay una serie de condiciones-normales-no pensadas que se dan por supuestas cuando hablamos sobre las cosas. Posiblemente la búsqueda constante del origen de algo, en este caso una costumbre, sea también un tipo de juego de lenguaje que se articula en nuestra forma de vida. Además, hay que ser conscientes que en cada forma de vida hay diferentes juegos del lenguaje que son de vital importancia; sin embargo, no hay que pensar la forma de vida en términos culturalistas porque no es sólo eso, sino que hay elementos naturales tras ellos. Volviendo de nuevo al aspecto de los criterios que son los que permiten la regularidad de las acciones de un grupo social respaldada por él mismo, se debe resalar que estos criterios son considerados como condiciones normales no pensadas, y se dan por supuestos ya que hay elementos en la vida que son relativamente estables, que generan un conjunto de acciones e intercambios y que además son necesarios para establecer la conexión entre realidad y lenguaje.
¿Dónde está ese punto de vista externo a nosotros, a nuestras condiciones de emisión de enunciados verdaderos o falsos, que nos diga en última instancia lo que es absoluto y objetivo? ¿Dónde está la “verdad científica” en Frazer y por qué piensa que los “primitivos” están equivocados?
“(...)Verdadero y falso es lo que los hombres dicen; y los hombres concuerdan en el lenguaje. Ésta no es una concordancia de opiniones sino de forma de vida.” (WITTGESNTEIN, 2012:217. Parágrafo:241.Investigacionesfilosóficas”)

De esta manera, se entiende que los juegos del lenguaje tienen que tener una conexión con las prácticas sociales compartidas y esa forma de vida es la que nos salvaguarda de esa idea relativista que sostiene que los juegos del lenguaje son autónomos.
Pienso que principalmente lo que nos constituye a los seres humanos como “humanos”, teniendo en cuenta nuestra condición biológica, es nuestra capacidad de crear cultura, de crear diferencias y diversidad en un complicado proceso dialógico de relaciones sociales. En este sentido Wittgenstein nos puede ayudar para comprender cómo construimos determinadas prácticas sociales, por ejemplo, atendiendo al uso que las personas damos a los términos en base a unos criterios de aplicación delos mismos. No debemos, por tanto, estancarnos en la perpetua lucha entre lo subjetivo y lo objetivo,  ya que lo que decimos caracteriza lo que hacemos y lo que hacemos caracteriza lo que decimos.

Nota final: Firmado: pasalomoco@gmail.com
Jorge Vallejo
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