Los dirigentes de los partidos políticos estaban emocionados y contentos. Clemente Auger anunciaba que era “la manifestación más grande de toda Europa”, y llegó a compararla con las multitudinarias celebradas en Teherán a finales de 1979 para derrocar al Sha. Algunos afirmaron que en esa manifestación del 27 de febrero de 1981 participó más de un millón de personas en Madrid, en Barcelona un cuarto de millón, en Valencia doscientas mil, y en Sevilla y Zaragoza cien mil. La confusión creada propició manifestaciones y contramanifestaciones con escasa participación en Bilbao y San Sebastián. Únicamente en Pamplona no hubo convocatoria. En casi todas las ciudades la mayor parte de los manifestantes manifestó su repulsa por la sublevación militar del 23 F, y a través del ejercicio del derecho a la acción colectiva expresó su intención de defender la democracia y la libertad, los derechos de ciudadanía democrática. Quizá nunca antes se había producido una acción tan multitudinaria como demos...
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